También escribo en...

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A donde van los escritos extraviados...

jueves, 23 de julio de 2009

XLIV. Suaves, fríos labios púrpuras.




XLIV

Sólo era una niña de tu mano,
Íbamos con el viento, con el aire
Jugando en nuestros vestidos,
Rayando el sol sobre los árboles,
Hablando al ruiseñor sobre la noche
Y al pescador sobre la tierra firme.

Sellando los caminos de nácar,
Recogiendo cenizas como si fueran flores
Buscando caricias de luz, arañazos,
Púrpuras, vestidos púrpuras
Hechos hoy ya jirones,
Embarrados en sombras al caer la tarde,
Sedientos de dulzura donde no queda agua,
Suaves, fríos labios púrpuras
Manchados en sangre…
¿sangre dónde?
Sangre bajo un cielo azul
tan puro que atormenta,
tierra tan gris, tan dura que lamenta
la sangre en sus vestidos púrpuras
buscando luz entre la niebla.

domingo, 22 de marzo de 2009

A tres metros sobre el cielo.


Mira a su alrededor. Su casa, la casa de sus sueños. Y ella está allí, con él, y no está soñando. Step la abraza.


-¿Eres feliz?

Ella hizo un gesto afirmativo. Luego abrió sus ojos, llenos de minúsculas lágrimas transparentes. Él la miró.

-¿Qué te pasa?

+Tengo miedo

-¿De qué?

+De no volver a ser nunca tan feliz.



+Esto es precioso.

-¿Es tu casa no?

+¡Estás loco!

-¡Lo sé!

+Soy feliz. Jamás me había sentido tan bien, ¿y tú?

-¿Yo? - La abraza con fuerza.

- Estoy de maravilla

+¿Hasta el punto de llegar a tocar el cielo con un dedo?

-No, así no.

+¿Ah, no?

-No. Mucho más. Al menos tres metros sobre el cielo.

viernes, 20 de marzo de 2009

Aprender a volar.

Hide Park, Londres.

He vuelto, sí. Y me pregunto por qué no me quedé allí, o porqué no perdí el avión, o simplemente perdí mi identidad.

En los días que estuve fuera me dediqué a meditar: ¿cómo podía llevar cuatro días en un avión y aún no había aprendido a volar?

Porque hay cosas que no se pueden hacer sola: discutir, subirse y sujetar una escalera a la vez o doblar una sábana de esas de cama de matrimonio. Yo toda mi vida he pensado que lo ideal era vivir en pareja, por muy extraña que fuera la pareja. De hecho, hay parejas que acaban convirtiéndose en tríos, parejas que se van quedando sin pareja porque no se puede evitar el miedo a no estar a la altura. Otras serán imposibles por definición, por historia y por física, aunque no por química. O parejas en las que la química se ha ido gastando aunque sigan compartiendo una familia. Familias donde, en algún momento, hubo una pareja. parejas que fueron en algún momento y ya no son nada. Y eso es lo que más miedo da en la vida. Cuando la pareja se rompe, sea por lo que sea, la primera sensación que se tiene es de pánico, un miedo atroz al cambio, a la pérdida de control sobre nuestras vidas. Un miedo atroz a estar sola. Pero cuando se llega a esa soledad, una se da cuenta de que la ruptura puede llevarnos a un lugar mejor.


Hoy, es el primer día del resto de mi vida. Porque desde hoy creo que lo más importante es saber aprender a volar sola.

domingo, 18 de enero de 2009

Una de Leyendas.



Hace tiempo revolucionaron los estilos de música atrancados allí en Inglaterra, abriendo en Liverpool el melódico sonido de un pop-rock que marcaría la historia de la música mundial; les siguieron grupos como Supertramp unos diez años más tarde en el setenta, más tarde llegó el grandioso Freddy Mercury, aquel que hacía guitarras con su padre cogiendo instrumentaciones de aquí y de allí; un picoteo francmente enriquecedor a finales del 1980.
Cabría destacar la tirantez abierta entre Sus Majestades The Rolling Stones (como protocolo insalvable la quema de su guitarra a cada concierto) y The Beatles, rivalizando constantemente en popularidad.

Aunque ya haya llovido desde los sesenta, aunque yo no hubiera nacido, siento las declaraciones de Oasis cuando Noel y Liam se sientan a hablar:



Tal vez sólo nos resulte un buen chiste, pero, ¿Y si es verdad?

Los grandes nunca mueren,. y no me importaría que los fantasmas de G. Harrison o Lennon me persiguieran por las calles que hoy aún le recuerdan con cariño celoso, casí obsersivo...

Aunque sea cuarenta años más tarde de llegar a la cumbre.

Sinceramente, sólo podía ser Ringo: cómo iba a llevarse Richard Starkey la batería a un videoclip, oh, no; simplemente un paraguas, y a mascar chicle...

A continuación, una de mis favoritas.

http://www.youtube.com/watch?v=9ibX3TejlZE

por Patricia S. Buendía


miércoles, 7 de enero de 2009

Melancholie.


La melancolia para mi era la mirada de M que ocultaba tras su velo de sonrisas y lágrimas ; es una mezcla de cansancio mental, físico, que se conjunta con la experiencia y el estrés acumulado...es la nostalgia, la melancolía por algo que nunca se tubo, quizá.Como la melancolía de la desesperanza, la melancolía del tiempo pasado ya no recuperable, insalvable. Situaciones que preferiría no haber vivido. Agonía de una mente eternamente pensadora. Demasiado tiempo a veces, otras, insuficiente. Penumbra y pena del que se sienta enfrente del reproductor de cds, escuchando la música en su máxima expresión.


Melancolía es la mezcla de la oscuridad y lo dulce, como la miel en un anochecer con candelabros, como única luz; sin más luz. Como en la noche fría, azul y seca, untando con los dedos un poco de miel que se desliza por la mano hasta tocar el suelo, el cielo? Dulce tenebridad. Querer(te) lo que no se tiene, ya...


Esto es melancolía.

Cómo decirlo...




Entre sábanas cálidas, un buen colchón, con la ventana medio abierta para dejar entrar la música de los pájaros, para dejar entrar un aire fresco que renueva, que repone.




Ya soy feliz, sería feliz.Para no pensar, para no ver, para no sentir, para no asociar. Recibir, porque dar ya no puedo, me vacié, me desdoble, o me doblaron, me cabree, me cansé, no puedo más. No podía más. Le faltan abrazos y besos, se los daremos ahora... Un cambio, dos cambios, tres cambios. Y todos nos sumaremos en el caos. Patético, terrorífico, abrumante, me conmueve, impotente, me puede. Para vivir, sobrevivir, para ti, para mi, para nosotros, para él. Por ÉL. La perspectiva de las cosas, mi perspectiva, va cambiando mi vida. Sentir. Pensar, idear, asociar, basta ya.




Dicen que la música es el consuelo del filósofo, del mío también.




Barcelona me ahoga, en París me siento una. Una una solitaria. Melancholie me sigue donde vaya, me persigue o se encariñó de mi.Ya, punto, fuera, basta, vamos, vámonos, juntos, lejos, muy lejos, te necesito, te quiero, salvame, no sé cómo, pero hazlo, no me dejes, dejame estar contigo, juntos, te quiero, te deseo, me asfixio sin ti, me imnotiza la soledad, y se me para el tiempo, lucha por mí, si me quieres, demuéstramelo, una vez más, tu puedes, lo sé, lo sé. Lo sé.




Tenemos el mundo en nuestra contra, y qué; peores cosas vivimos y peores cosas viviremos. Te llamo, te grito, pero en silencio, en mi silencio, nuestro silencio? No me oyes...deberé gritar más? O desaparecer para siempre? No lo sé, solo sé que siento, que estoy viva, que lo siento, mucho, mucho, mucho, mucho, mucho, mucho, mucho, mucho, mucho, mucho, mucho, mucho, mucho, mucho, mucho, mucho, mucho, mucho, mucho, mucho, mucho, mucho, mucho, mucho, mucho, mucho, mucho, mucho, mucho, mucho, mucho, mucho, mucho, mucho, mucho, mucho, mucho, mucho, mucho...


Patricia S. Buendía



lunes, 5 de enero de 2009

Durmiendo con el enemigo.


"- A ti te daría igual si no despertara nunca.

-Claro que no.

-¿Por qué?

-Porque tendría que empezar a salir con chicos a quienes yo les gustara.

- no encontrarás a ninguno.

- Oh, ¿lo ves? Es eso; quien necesita afecto cuando tiene odio ciego?"
Patricia S. Buendía