También escribo en...

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A donde van los escritos extraviados...

viernes, 2 de enero de 2009

¿Qué queda de tí...?


Tu corazón a flor de piel, tus manos, tu sonrisa perdida alrededor de un grito, tu corazón de nuevo, tan pobre, tan sencillo, y ese andar tuyo buscándome por donde yo no he ido...

Me desarmó por un momento ese Universo que eres tú y siento que quisiera d e s c u b r i r un poco más de ti, como un trozo de cielo...

Los Siete Sentidos; un Número Divino.


""... El ser humano fue dotado siempre de cinco sentidos . . .

Qué pena que el sexto sea el "común" , y le tengamos cada vez menos ¬¬...""

[...]
""... El séptimo es el amor, capaz de anular cualquier muestra de cordura y raciocinio; ese que nos vuelve ciegos, inocentes, estúpidos, locos... ""

Érase una vez... Chernóbil.


(Fragmentos de La Noche del Fin del Mundo. - Rosa de los vientos...)


““…Tú y yo hemos visto ya t o d o lo que pudimos ver, debajo de las suelas de estos zapatos viejos, y sobre la luz del sol, desde el infértil suelo hasta nuestros pies.

Hoy, los latidos del polvo de la tierra desangran el corazón…””

[…]

““…Aquí, donde los niños nunca ríen. Aquí, donde las estrellas tienen miedo de ver su última noche celeste. Aquí, donde el sol lució en lo más alto y oscuro de las penumbras. Aquí, donde los inviernos nunca podrán volver a ser inviernos, porque nadie estará perdido por sus calles, refugiándose de la eterna nieve rusa de los dulces cuentos de Andersen.
Aquí, donde la lluvia no volverá a ser lluvia.
Aquí, donde el frío no se siente como problema para respirar escarcha.
Porque aquí ya no hay escarcha.
Aquí, donde las olas de la playa rompen sin rumbo.
Aquí, donde no se escuchan los llantos de los niños, sólo al silencio muerto y roto…””

[…]

““…Aquí, donde la soledad es la única viajera que resiste a los ensordecedores gritos de la Madre Tierra…

Ciudad abandonada, ciudad fantasma, halo de tinieblas; los años no te curan, pero te silencian el dolor que arrastras…

Historias de todos aquellos que murieron por dar la vida a la vieja Rusia...
¿Quien iba a pensar tenerle miedo a los pétalos de una flor tan bella?

Era letal; y su aroma, veneno que mata…”

Att,
La Chica del Vestido Rojo…”

II Carta al Pensamiento Existencial


""...De nuevo escribiendo entre las sombras. El silencio me inspira contándome sus misterios, y mi musa es la noche. Supongo que todos tenemos a ese otro yo en quien pensar, con quien podemos (y deberíamos...) compartirlo todo. Podría hablarla, sí, ¿pero sabes?

Me siento mejor conmigo misma escuchando sus viejos consejos, traídos de más allá del mar…

Pronto irrumpirá el reloj del pasillo, lo presiento. Cada segundo va clavándoseme en los párpados como si fueran las agujas…

Y las mejores creaciones surgirán a partir de las doce cuando todos duermen… y yo estaré encerrada entre mis páginas, sin poder pasar de la tuya.

Ya sé que no puedes volver a buscarme.

El arma las letal de una poeta son sus palabras, las tuyas se me clavaban como cuchillos, pero ahora me recorre un aroma fino como la seda, y no quiero pensar en el pasado de aquel libro.

La música lejana empieza a respirar en mi atmósfera, le susurro a mi pluma que la acalle en su convulsivo llanto, que no me arrastre en su nostalgia…

“ Una vez más, ¿otra noche que dormiré con ella entre mis dedos? ”

(Eres la caída más dulce…)


Extasiada en el sopor de los sueños infantiles robados, atrapada en la caída sin fin…
Pero me gusta esa sensación de vacío…
Es nueva, y tú ya no estás dentro de mí.

Att,
La Chica del vestido rojo..."

Hijo del Miedo es el Corazón del Amor.


“ Tus labios son tan suaves como los besos de un vampiro”

Sinceramente, no quiero pensar que esto sea veneno, sabe demasiado dulce.

En el fondo de mi alma sé lo mucho que te gusta escuchar el silencio, y el tiempo que le dedicas a burlarte de sus imparables agujas.

¿Crees ser i n m o r t a l ?

Tal vez esté envenenada de ti, espérame en tu exilio al morir la tarde, cuando me veas desfallecer tras la ausencia de tus ojos persiguiéndote…

A falta de palabras, te morderás la voz, cuando los arrullos de la lluvia se lleven al mundo para siempre.

Entonces, dime: ¿Te acordarás de cuando podías sentir mi piel ?

[…]
S e c r e t o s … Todos los tenemos, valgan o no la pena; antes de ser encontrados, huyen, y está demostrado que para hacer las cosas bien, sólo necesitamos de una oportunidad…

Mi Dios me pide que te perdone de nuevo, pero yo ya no tengo tiempo de creer en nadie, y ya sabes lo que suele haber en el fondo de las Biblias…

[…]
Sólo puedo decirte que me parece muy monótono y estático este mundo a blanco y negro que me trae consigo, y que la f e siempre me pareció un asunto de elegante juego de palabras…

Bonitas, pero letales, ¿te traigo recuerdos?

[…]

¿Y otra vez estás tú aquí dentro? Oh, vamos… Creí haber dejado claro la última vez que te cerré todas las puertas a mi mente.

(“ ¿Por miedo a que volvieras, o a que me abandonaras …? ”)

La verdad, no lo sé, no lo sé del todo bien…

Todo es tan relativo y cadencial, que no lo entiendo. Seguiré dejándome arrastrar por los caminos de la c a u s a l i d a d …

[…]

“”…Hijo el miedo es el corazón del amor…’”

Lo cierto es que aún me siento mal por haber insultado a los vampiros con tu nombre …

[…]

Att.
La chica del vestido rojo…”

I Carta al Pensamiento Existencial.


(¿Tienes un momento para pensar en esto disfrutando del silencio...? )

" ...Tal vez lleves razón. Quizás no ha sido suficiente una infancia tan dulce como el sabor de los helados, pero… ¿recordaría después su sabor de nuevo, su aroma fresco y suave…? No sé… tal vez pasaría un tiempo antes de volver a disfrutar de otro de esos paseos rutinarios…
¿Pero qué sería de vuestras sonrisas y de mi sonreír?... "
[...]


" ...Recuerdo cuando me entregaste al mundo. Nunca me sentí tan poderosa y tan fuerte, capaz de todo en aquellos años. Pero descubrí que al caminante no le hace el andar, le hace el camino. Hoy ya no me da miedo a gritarte que me tiendas la mano de nuevo, que me cubras con tu voz melosa de las mentiras y males de este mundo hostil y cruel como el infierno. No me siento estúpida susurrándote que tengo un tremendo miedo, incontrolable temblor de mi cuerpo y frías manos.

Nunca pensé que iba a ponerle un precio tan alto a la luz del sol y al silencio, ni que acabaría amando esta esencia de vida rutinaria que llevo de desorden planificatorio.
Pero antes de esto, no conocía el miedo, ni los pensamientos existenciales, y nunca he pensado tanto en ti como en aquellos segundos de búsqueda de paz espiritual. He llegado a la conclusión de que sigo necesitándote más de lo que puedo entender… Y nunca tuve tantas ganas de hablar contigo como en aquellos últimos segundos, como intentar atrapar un tren que ya escapa, y fui una cobarde, incapaz de echarte, de sacar su único pensamiento, me di cuenta que no podía.

Para que engañarnos, ni siquiera lo intenté ¬¬ "


[...]

" ...Desde aquel momento creo que empecé a m a d u r a r , y pasé de comprender a amar la vida, y todas sus cosas bellas, a ver a algo más detrás de los ojos de todos los que viven en ella, y a valorarme a mi misma.

Entonces, entonces fue cuando creo que c r e c í.

Y desde entonces ya no siento mis versos como si fueran los últimos…

Y lo siento si defraudo a todos los que llegaron hasta aquí si pensaban que esto era un texto de puro de amor…

Eso sería demasiado fácil de entrever, ¿no creéis?

Porque estas palabras tienen su propio lenguaje de secretos…


Att,,

xx_____LaChicaDeRojo. Por Patricia S. Buendía©

¿Qué droga tremenda es el amor? [...]


Hoy sentada frente a mi cama, con la luz apagada sin nada en que pensar, me reencontré contigo, sabes?...Tal pareciera que desde el umbral volvieras a girar mi mano hacia tus páginas... y volvieras a decírmelo nuevamente:

Si ya no puedes regresar a tu orilla izquierda, déjate llevar a donde sea. Sería bueno olvidarse del brocal del pozo y aventurarse en el río subterráneo.

El día de ayer se ha ido y el que tú fuiste ayer. No trates de levantar del polvo ese amor, porque sólo levantarás jirones y sombras.

Enséñale a tu corazón a caminar de nuevo, para eso déjale que caiga, vuele, sufra, se escurra más abajo del suelo; está aprendiendo a sentirte y sentirse a sí mismo.

Te dije estas cosas y respondiste:

- Es que soy la costumbre. He tomando veneno todos los días, y me hace falta. Entonces te pregunté asustada...


"¿¿Qué droga tremenda eres tú??"
Por Patricia S. Buendía©