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jueves, 8 de julio de 2010

Entre el bien y el mal.


A veces se nos olvida ser felices, porque nuestra mente está ocuparse de cómo serlo, o qué nos falta para alcanzarla. Y a veces realizamos el día a día como si fuéramos autómatas, “simplemente vaciar y siguiente”, pero no todo podemos hacerlo siguiendo la intuición, no debemos hacer que la sociedad funcione por impulsos, rabietas, o arrebatos de última hora; seríamos un mundo libre, pero podríamos correr el riesgo de volvernos completamente locos. La razón es fuente de defensa y de disputas, pero nos es necesaria: formular unas órdenes y leyes para la conciencia humana que deberían estar ya implícitas, y cuando el ser humano atraviesa un periodo de monólogos consigo mismo como preguntarse a sí mismo por qué estamos aquí, o qué zapatos ponernos por las mañanas, en cualquier circunstancia está entrando la toma de decisiones, ya sean principales o secundarias, tomamos cientos de decisiones rápidas a lo largo de un día cualquiera de nuestras vidas, pero la reflexión nos ayuda a tomar la correcta opción. Y a veces es muy largo el camino hasta llegar a la consecuencia final, porque al fin de al cabo, todo se mueve bajo causalidades. Einstein nombró que a veces resulta más interesante saber cuál fue el camino que nos hizo llegar a tal situación, que cuáles son las características en las que se desenvuelve nuestro presente, en verdad.
Y la reflexión es necesaria para dividir actos positivos de actos negativos, la diferencia entre el bien y el mal es algo verdaderamente real, todos los humanos sabemos lo que está bien y lo que está mal, y lo sabemos no sólo porque lo hemos aprendido, sino porque es inherente a nuestra mente. Por ejemplo, Kant. Inmanuel Kant nació en 1724 en la ciudad de Könisberg, al este de Prusia. Vivió casi toda su vida en su ciudad natal, y murió a sus 80 años. Venía de un hogar severamente cristiano y su religiosidad marcó fuertemente en sus teorías filosóficas, ya que apoyaba salvar la base de la fe cristiana (Al igual que Berkeley.)

Pues entonces, una de las teorías según Kant fue que todos los seres vivos tenemos una “razón práctica”, es decir, una capacidad de razonar en cada momento; nos dirá lo que es bueno y lo que es moralmente, pero como seres humanos, también tenemos nuestra intuición.
El caso es, el ser humano posee de cerebro para razonar, se hace preguntas; ¡por ejemplo!:

Si en una habitación hay un gato, y de repente un ovillo de lana se cuela rodando por la puerta, ¿qué hará? Lógicamente se lanzará a jugar con el ovillo: es cuestión de instinto, y nada más. Pero, ¿y si en vez de estar un gato, fuera una persona? La persona se podría parar a observar unos segundos desconcertada, el ovillo de lana que entra por la puerta, pero dudo mucho que se ponga a jugar con él; más bien se preguntará el motivo de por qué ha irrumpido allí. Y eso ya implica reflexión, por lo tanto, queda demostrado que no podemos tomar decisiones sin la reflexión ni la intuición, que ambas son necesarias; mayormente el instinto siempre será parte de nosotros mismos, pero…¿es una capacidad innata?...

viernes, 2 de enero de 2009

Márchate...


márchate donde el viento ahogue en suplicas,

márchate donde la tierra muera seca, ardua,

márchate donde los desiertos se abran como grietas en los mapas,

márchate donde la soledad te invada,

márchate donde la mente te persiga,

te persigan fantasmas.


Márchate donde el mar acoge a un náufrago,

Márchate como la lluvia se escurre en las ventanas,

Márchate donde las estrellas duermen a la luz del día,

Márchate como un eco entre montañas,

Márchate bajo las bóvedas azules del alba,

Márchate con tu sonrisa y aura,

Márchate fuera de mi mente,

Lejos de mis ojos,Cerca de mi muerte…



¿Y parece que me toca hacer de nuevo las maletas? Mmm… ¡tengo una duda! ¿dónde te toca ahora, fuera o dentro?Y sé que no te irás….Te duele demasiado. =(
Aún así, ¿y si te pierdo en mi camino?Eres de esas cosas que llevo en la maleta y nunca uso…Y aún así, aunque te vayas sin haber llegado, TeQuiieero.… (LLLLLL)
Perdonadme unos cuantos días más de vacaciones, no estaré. de nuevo, la quinta vez que este verano hago las maletas, decido irme sin ti, y sin querer lo quiero así...
por mí os llevaría a todos, pero no puedo...
o sii?
querer es poder...
pero desear es peligroso...
Y tanto largarme por ahí con mis maletas, siempre a lugares que no conozco, acabo sintiendo que el mundo me grita que no hay lugar para mí... :(
sólo tu frío corazón, y ese también me echa a patadas...